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Tamaulipas: la raíz del miedo para la prensa mexicana

Ciudad de México a 21 de marzo de 2016.- Matamoros es una ciudad que cuenta con casi medio millón de habitantes. Comparte frontera con Brownsville, Texas, Estados Unidos, y en meses recientes ha vivido episodios de violencia extrema como asesinatos, secuestros, balaceras, bloqueos de carreteras y quema de vehículos, que a su vez han generado la publicación de alertas consulares por parte de autoridades estadounidenses.

En Tamaulipas fue donde se registraron los primeros asesinatos de periodistas que informaban sobre hechos de violencia en México. Ocurrieron en los meses de enero, febrero, marzo y abril de 2000, en la época en que el narcotraficante Osiel Cárdenas traficaba droga por la frontera del estado en presunto contubernio con autoridades locales, durante el gobierno de Tomás Yarrington.

En diciembre de 2014, el Departamento de Estado de Estados Unidos ubicó a la entidad de Tamaulipas como una de las más inseguras de México. Ciudades como Matamoros, Reynosa, Nuevo Laredo y Victoria, se presentan “homicidios, robos a mano armada, robo de autos, secuestros, extorsión y violencia sexual. La aplicación de las leyes estatales y municipales en el estado es muy limitada o incluso inexistente.”.

De acuerdo a la información documentada por ARTICLE 19 sobre Tamaulipas, del 2000 al 2015 hubo 13 periodistas asesinados (11 hombres y 2 mujeres). Del 2003 al 2015, 6 periodistas desaparecidos (5 hombres y 1 mujer).

Del 2009 al 2015, se tienen documentadas agresiones a 36 hombres, 7 mujeres y 20 a medios, dando un total de 63 muestras de violencia a la prensa. Del 2006 al 2015 ha habido 11 ataques físicos/materiales a medios de comunicación. Los agresores principales han sido el crimen organizado y funcionarios.

Sólo en 2015, hubo 8 agresiones: 6 a periodistas y 2 a medios. Estos ataques han sido: 3 con armas o explosivos, 2 de ataques físicos / materiales, 1 desplazamiento forzado y 2 de privación de la libertad.

El momento más álgido con la prensa se vivió en Nuevo Laredo el 6 de febrero de 2006, cuando alrededor de 20 periodistas y editores trabajaban en la redacción de noticias, una célula armada del narco ingresó a las instalaciones del periódico El Mañana de Nuevo Laredo, realizó varios disparos con armas y arrojó una granada de fragmentación en el área de la redacción.

Como resultado del atentado, el periodista y coeditor de la sección local, Jaime Orozco Tey, quedó gravemente herido tras recibir cinco disparos, uno de ellos en la columna vertebral.  El ataque ocurrió casi dos años después del homicidio de Roberto Mora García, director editorial.

 

El 11 de mayo de 2012, en medio de una nueva ola de violencia desatada en Nuevo Laredo, un tercer ataque en menos de ocho años puso en alerta al personal del periódico. En esa ocasión, los agresores arrojaron una granada y dispararon contra la fachada y la pared del estacionamiento ubicada frente al inmueble. Lo hicieron poco después de las 21 horas. A diferencia de 2006, en esta ocasión sólo se reportaron daños materiales.

Como respuesta al ataque y los nulos resultados en las investigaciones de las agresiones vividas hasta ese momento, los directivos publicaron al día siguiente una carta en la que informaban a sus lectores que ante la falta de condiciones para ejercer el periodismo, se abstendrían, el tiempo necesario, de publicar “cualquier información que se derive de las disputas violentas” en la ciudad y otras regiones del país.

Actualmente en Nuevo Laredo, ciudad que comparte frontera con Laredo, Texas, y que cuenta con poco más de 384,000 habitantes, hay una calma construida con base en el miedo y la incertidumbre de estar bajo el fuego del narcotráfico y la falta de acción gubernamental. Desde hace dos años no hay policías municipales y por las noches son pocos los vehículos que circulan por las avenidas. Los encargados de la seguridad son policías federales y militares que suelen tener poca presencia en la ciudad.

En Matamoros, actualmente aplican la llamada Ley Mordaza, ya que la libertad de expresión ha sido sometida por el crimen organizado y la autoridad no ha podido revertir esa situación. Los narcotraficantes han tomado el control de los medios, al grado de llamar directamente a las redacciones o enviar comunicados de prensa para su publicación. Los hacen a través de sus “enlaces” o “voceros”, que regularmente son delincuentes que trabajan en medios de comunicación como fachada para facilitar el contacto con periodistas y editores.

Como medida para tratar de sortear la censura impuesta por los grupos criminales, los periodistas han optado por establecer redes de comunicación con colegas de otras ciudades.  Lo que no se publica en Nuevo Laredo o Matamoros, sí se publica en Reynosa o en Texas.

La realidad es que la prensa de Reynosa tiene poco más de dos años de estar publicando noticias sobre la situación de violencia que se registra en el estado. Las fuentes consultadas lo atribuyen al cambio de líder del narcotráfico que opera en la ciudad.  Este personaje ha colocado mantas en las que habla de una apertura para la prensa. Este nuevo líder “ha mandado señales de que no quiere meterse con la sociedad, que no quiere hacer más daño”.

Infogrfi Tamaulipas

También las redes sociales han sido una alternativa en el estado, principalmente en Tamaulipas, donde e filtra la información por cuentas de facebook o twitter anónimas y se reportan balaceras, bloqueos, asesinatos y secuestros cometidos por miembros del crimen organizado.  Se debe hacer de esta manera debido a que María del Rosario Fuentes, activista en redes sociales, está en calidad de desaparecida desde octubre del 2014.

La Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra de la Libertad de Expresión (FEADLE) de la PGR y el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas (conocido como Mecanismo) de la Secretaría de Gobernación, tienen un proceso poco eficiente ya que las medidas de seguridad hacia periodistas son casi nulas y tardías.

Del 2010 a la fecha se encuentran 5 periodistas en calidad de desaparecidos: Pedro Argüello, Miguel Ángel Domínguez, Guillermo Martínez, de el periódico El Mañana de Reynosa y los los hermanos Francisco Guadalupe Cantú y Amancio Cantú. Otro periodista, José Rábago Valdez, de La Prensa, murió a los pocos días en un hospital donde estuvo internado a consecuencia de los golpes y estrés psicológico que recibió por las personas que lo privaron de la libertad.

El gobierno mexicano, por su parte, específicamente la Secretaría de Gobernación (segob), ha hecho caso omiso a las víctimas y a sus familias. Las búsquedas en el Registro Nacional de Personas Extraviadas y Desaparecidas de la segob revelan que las desapariciones de estos cinco periodistas no están incluidas en su padrón de víctimas.

 Para leer el informe completo, consultar el Informe 2015 M.I.E.D.O.

#LibertadSinMIEDO

 

Nota para prensa

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21 marzo, 2016 @ 8:40 AM